La reciente regulación europea sobre inteligencia artificial introduce un desafío conceptual y práctico que pocas empresas habían anticipado: cómo determinar si un sistema de IA sigue siendo el mismo a lo largo de su ciclo de vida. Cuando una actualización modifica ligeramente el comportamiento de un modelo predictivo, o cuando se despliega una variante del mismo algoritmo en un nuevo contexto industrial, los responsables de cumplimiento deben decidir si se trata del mismo sistema a efectos regulatorios o si, por el contrario, estamos ante un nuevo producto que requiere una nueva evaluación de conformidad. Este problema de identidad, que puede parecer abstracto, tiene consecuencias directas en costes de certificación, plazos de comercialización y responsabilidad legal. La normativa europea establece un régimen de gobernanza basado en evaluaciones ex ante, seguimiento post-comercialización y re-evaluación tras modificaciones sustanciales, pero no ofrece un criterio interno y auditable para resolver cuándo dos versiones de un mismo sistema deben considerarse equivalentes. Esta laguna abre la puerta a interpretaciones divergentes entre sectores y países miembros, generando incertidumbre para los desarrolladores. Un enfoque prometedor para cerrar esta brecha consiste en vincular la identidad del sistema a su función prevista y a perfiles de confianza verificables. En lugar de depender exclusivamente de etiquetas de versión o nombres comerciales, se puede definir un sistema de IA por la combinación de su propósito declarado y los niveles de fiabilidad, transparencia y robustez que ofrece en un contexto específico. Esta perspectiva, conocida como función+, permite crear una correspondencia clara entre las obligaciones del ciclo de vida regulatorio y los componentes de identidad del sistema. Para las organizaciones que desarrollan o despliegan soluciones de inteligencia artificial, adoptar este marco implica repensar la documentación técnica desde las fases iniciales del proyecto. En Q2BSTUDIO, como empresa especializada en el desarrollo de software a medida y aplicaciones a medida, trabajamos con nuestros clientes para integrar estos criterios de identidad en la arquitectura de sus sistemas. Por ejemplo, al diseñar un modelo de clasificación para el sector financiero, definimos no solo su función prevista sino también los umbrales de rendimiento aceptable y las condiciones bajo las cuales una actualización requeriría una nueva evaluación. Esto se complementa con nuestros servicios cloud aws y azure, que permiten desplegar entornos de monitorización continua, y con nuestras capacidades en ciberseguridad para garantizar que los registros de cambios sean íntegros y auditables. La trazabilidad se convierte así en un activo estratégico. Para facilitar la comparabilidad entre despliegues y a lo largo del tiempo, proponemos estandarizar la declaración de propósito y elaborar informes de confianza auditable, utilizando herramientas como power bi para visualizar la evolución de los indicadores clave. Además, la incorporación de agentes IA que supervisen automáticamente las modificaciones sustanciales puede automatizar parte del proceso de identidad sincrónica, reduciendo la carga manual sobre los equipos de compliance. Desde una perspectiva técnica, esta aproximación también beneficia a las áreas de servicios inteligencia de negocio, ya que permite alinear los informes de rendimiento del modelo con las exigencias regulatorias sin duplicar esfuerzos. En definitiva, el problema de identidad en la Ley de IA no es solo un escollo burocrático, sino una oportunidad para mejorar la gobernanza de los sistemas de inteligencia artificial. Para las empresas que apuestan por la ia para empresas, contar con un marco claro de identidad reduce riesgos legales y acelera la adopción de innovaciones. Del mismo modo, quienes desarrollan aplicaciones a medida encuentran en este enfoque una guía práctica para diseñar sistemas que sean tanto eficientes como conformes. La clave está en pasar de una visión estática del producto a una gestión dinámica de la identidad basada en función y confianza, algo que ya estamos implementando en nuestros proyectos con clientes de diversos sectores.